viernes, 11 de noviembre de 2011

El Euro, ¿una mala idea?



En las últimas horas, Paul Krugman ha insistido en varios conceptos que lleva manteniendo mucho tiempo y que la realidad nos está mostrando como ciertos.

Para empezar, critica las políticas económicas europeas. Según dicen algunos, en Europa estamos siguiendo unas políticas de austeridad dirigidas por los tecnócratas: supuestos expertos en economía que no se preocupan por la opinión de la gente, y que buscan las mejores medidas económicas posibles para salir de la crisis, como los planes de austeridad y los famosos recortes. Krugman afirma que ésto es incorrecto, ni siquiera estas medidas pueden ser defendidas con esa "excusa" ya que los modelos económicos neoclásicos predicen que el paro aumentará y que tendremos una inflación demasiado baja como para permitir el crecimiento económico. La excusa de que la salud económica europea requiere de austeridad, es por tanto sólo eso, una excusa no fundamentada.

Resalta también que la Reserva Federal está equivocándose con sus políticas de control de la inflación, una labor intrínseca de los bancos centrales. Krugman lleva mucho tiempo manteniendo que la crisis actual se debe, entre otros aspectos, a una trampa de liquidez. Según su teoría, las políticas monetarias no están sirviendo para resolver los problemas de falta de liquidez ya que los mercados saben que las políticas inflacionistas que se puedan hacer en un momento dado serán temporales y que en cuanto se vislumbre una pequeña mejoría los bancos centrales volverán a las políticas de estabilización de precios. En una situación como ésta, hace falta que los bancos centrales se olviden en un medio plazo de su labor de control de la inflación, y por tanto, comportarse de una manera "irresponsable". Con su sentido del humor habitual, recomienda a Bernanke anunciar que la Reserva Federal va a comprar deuda italiana vestido con una camiseta hawaiana y con una pipa de marihuana en la mano.

Por último, entramos en materia con el problema del Euro. Krugman lleva tiempo advirtiendo que si en Europa no cambiamos nuestras políticas económicas, el Euro se acercará rápidamente a su final. Ésto no es nada nuevo, ya cuando se hablaba de la creación de una moneda única hubo muchos economistas que argumentaron que en casos de crisis se verían los serios problemas que acarrea que los distintos países no puedan mantener una política monetaria propia (en caso de crisis se suele recurrir a imprimir más moneda o incluso devaluarla).

Desde Europa se achaca la crisis de la deuda soberana al exceso de gasto social que se mantiene en los países europeos y que ese déficit estructural hay que solucionarlo con mayores recortes. Krugman afirma que ésto no es cierto y que los datos lo demuestran, los países europeos con mayor gasto social son, como el caso alemán o sueco, los que en mejores condiciones están superando esta situación, y el interés de su deuda sigue bajo control. También expone la comparación Canadá - EE.UU: en Canadá han afrontado la crisis en mejores condiciones que en EE.UU. aun siendo un país que gasta bastante más que EE.UU. en mantener un estado del bienestar y un sistema sanitario público y universal. Entonces, ¿cómo es posible que se sigan defendiendo los recortes en el gasto social cuando sabemos que eso deprime aún más las economías?

Krugman defiende que el problema real está en la moneda. Los altos intereses que pagan algunos países como Italia, Irlanda o España por su deuda soberana no se deben a la magnitud de dicha deuda, la de Japón por ejemplo es mucho mayor, sino a la imposibilidad de llevar políticas monetarias adecuadas a su situación financiera. Por así decirlo, es el mismo problema que han tenido países del tercer mundo que se financiaban con moneda extranjera por lo que carecían de política monetaria propia. El caso de Irlanda demuestra que a pesar de sus severos recortes en gasto, por los que han recibido tantos elogios, sólo han conseguido aumentar el desempleo hasta el 14% y que el interés que tienen que pagar por su deuda siga en un nivel altísimo, mayor que el de Italia.

Puede que haya llegado el momento de plantearse seriamente si ésta es la Europa que nos conviene a todos los europeos y si el Euro es esa panacea que nos quieren vender.

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