viernes, 2 de diciembre de 2011

Los precios en España y la inflación (I)

Ya adelanté en el anterior artículo sobre el Banco Central Europeo la definición de inflación: es una subida de precios general. El famoso IPC del que tanto escuchamos hablar en las noticias, no es otra cosa que uno de los métodos que se usan hoy en día para intentar calcular como varían los precios generales. El control de la subida de precios se ha convertido en una de las mayores obsesiones de los bancos centrales a nivel mundial. ¿Por qué sucede ésto?



Hay que entender lo que puede llegar a significar una subida de precios muy fuerte. En los años posteriores a la I Guerra Mundial, en Alemania sufrieron un caso gravísimo de inflación, los precios subían de una manera muy rápida de un día para otro y eso hacía que su moneda no tuviera casi ningún valor. Lo que un día podían comprar por "1", al día siguiente podía llegar a costar "1,2". Si ese comportamiento en los precios lo mantienes durante años, puedes imaginar el efecto que eso puede tener para todas las personas. Los alemanes dejaron de confiar en su propia moneda, pues con ella cada vez podían comprar menos cosas, y volvieron al trueque, es decir, que preferían intercambiar directamente un producto, como los huevos o el carbón, por otras cosas que quisieran adquirir. Alcanzar un grado tan alto de inflación es, a todas luces, algo que hay que evitar.

Pero veamos como una inflación no tan alta también puede afectarnos a todos. Las subidas de precios generalizadas tras la entrada al Euro también nos ha perjudicado en la capacidad de compra que tiene el español medio. Aunque la inflación se mantenía en niveles aceptables, los sueldos de los españoles no han subido todo lo que deberían para contrarrestar esas subidas. Hay una frase popular que viene a decir algo así como: "tenemos precios europeos pero salarios españoles". Es decir, durante estos últimos años de crecimiento de la economía española (anteriores al 2008) los sueldos de los españoles fueron creciendo todos los años, pero crecían menos de lo que subían los precios. La población española ha ido perdiendo capacidad para comprar productos y el aumento en el desempleo provocado por la crisis financiera mundial y la explosión de la burbuja inmobiliaria no ha hecho más que agravar esta situación. Ésto lleva a que los empresarios cada vez tengan que producir menos ya que venden menos, lo que de nuevo nos conduce a un aumento del desempleo y una pobreza mayor; os enlazo a algunas de las pruebas de la actual baja capacidad de compra: ventas de coches en el año 2011, ventas de minoristas en España.

Este círculo vicioso es uno de los motivos por los que la perspectiva de la economía española para el año 2012 indique un más que posible aumento del desempleo en España según la OCDE: artículo en El País.

Otro aspecto clave de la inflación y de la obsesión que existe en determinados ámbitos por combatirla es que, además de afectar a las familias, las grandes fortunas también se ven perjudicadas, y mucho. Os pongo un ejemplo práctico para que se pueda entender hasta que punto afecta a un millonario:

Supongamos una inflación alta del 10%, lo que implica una pérdida de valor del dinero de un 10% y veamos como afecta a dos personas con distinto nivel de ahorros.

- Un ciudadano llamado Miguel tiene unos ahorros de 1.000 €. Tras un año con un 10% de inflación sus ahorros pasarán a valer 900 €. Eso implica una pérdida de 100 €... la inflación claramente ha perjudicado a Miguel.

- Un ciudadano llamado Emilio tiene unos ahorros de 10.000.000 €. Para él la perdida será de ¡1.000.000 €! Desde luego a Emilio tampoco le debe hacer ninguna gracia la subida de precios.

En el próximo artículo seguiremos analizando las subidas de precios y sus consecuencias.

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